La primera infancia es una de las etapas de la vida más importante, en ella se producen cambios de forma constante y a una velocidad muy alta, por lo que es esencial tener en cuenta qué alimentación le aportaremos a nuestro hijo/a.

El proceso de aprendizaje de hábitos alimentarios es especialmente importante durante los primeros años de vida ya que, además de facilitar un buen estado nutricional y un crecimiento óptimo, puede ayudar a consolidar la adquisición de hábitos saludables para la edad adulta.

Una alimentación saludable y equilibrada es fundamental para el estado de salud de los más pequeños, y determinante para un correcto funcionamiento del organismo, buen crecimiento, una óptima capacidad de aprendizaje, comunicación, sociabilización, capacidad de adaptación a nuevos ambientes y personas, un correcto desarrollo psicomotor y en definitiva para la prevención de factores de riesgo que influyen en la aparición de algunas enfermedades.

“Los extremos nunca son buenos” ¿Por qué decimos esto? Porque los efectos de la desnutrición en la primera infancia (0-3 años) pueden ser desfavorables y duraderos, impidiendo el desarrollo conductual y cognitivo, el rendimiento escolar y la salud reproductiva. Además, la sobrealimentación o alimentación inadecuada, puede llevar a la aparición de enfermedades crónicas desde edad muy temprana, como sobrepeso, obesidad, diabetes, hipertensión arterial, etc.

“Estar flaco/a no significa estar sano/a” ¿Por qué hacemos mención a esto? Porque creer que un niño o niña está sano considerando únicamente su peso es un error que la mayoría de la población comete actualmente. Existe la posibilidad de que el/la pequeño/a se encuentre en su peso normal para la estatura y edad, pero que no consuma alimentos que sean necesarios para su adecuado desarrollo, generando así la posibilidad de padecer consecuencias en los años siguientes.

Existen estudios que defienden la hipótesis de que cuanto antes se empiece con la adecuación a una alimentación y nutrición saludable, mejor será su desarrollo conductual en edades futuras.

En conclusión, y en respuesta a la principal pregunta, es muy importante que ya desde pequeños contribuyamos de forma positiva en la construcción y modelación de su cuerpo y en la mejora de su salud, de su rendimiento físico e intelectual. Además, te aconsejo como profesional del tema, que te informes muy bien de los “productos alimentarios” que ofrece la industria alimentaria hoy en día, puesto que no suelen ser la mejor opción ni la más saludable. Si estas embarazada o como padre y/o madre, te preocupa la salud de tu hijo/a acude siempre a un profesional que pueda ayudarte en la materia.

Verónica Dorta

DIETISTA Y NUTRICIONISTA